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Tres

Daniel Cuberta | España | 2009 | 25 min 09 s

Varias piezas:


100 veces no. (1.15 sg)
Excepciones. (1.04 sg)
Desierto. (1.20 sg)
El hombre con rayos x en los ojos. (2.59 sg)
Revolución. (42 sg)
Caras. (3.23 sg)
La historia más triste. (7.55 sg)
Dos círculos. (1.10 sg)
El falsificador de paisajes. (4.15 sg)

Ficha

Cartel
  • Dirección: Daniel Cuberta
  • Guión: Daniel Cuberta
  • Edición: Daniel Cuberta
  • Fotografía: Daniel Cuberta
  • Sonido: Daniel Cuberta
  • Producción: Daniel Cuberta
  • País: España
  • Año: 2009
  • Duración: 25 min 09 s
  • Género: Experimental

La crítica opina...


 

Reseñas


La vida de los objetos. Daniel Cuberta (Collage)

por Cloe Masotta

3. EL CINEASTA ES UN FINGIDOR

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente  
que hasta finge que es dolor
el dolor que de veras siente.

Y quienes leen lo que escribe
en el dolor leído sienten,
no los dos que el poeta vive
sino sólo aquel que no tienen.

Y así por las vías rueda
entreteniendo a la razón,
el tren de juguete con cuerda
al que llamamos corazón.

Autopsicogeografía, Fernando Pessoa

¿Qué hago yo aquí?  El narrador se repite una y otra vez esa pregunta.  Surge una posible respuesta, tal vez el desamor es el motivo del viaje… Pero la voz en off es también como un demiurgo que juega con el tiempo y el espacio, de la memoria y de la imagen. Mientras recuerda el número de baldosas de la habitación en la que , tal vez, vivió el final de su historia de amor, y el número de baldosas que lo distanciaban del mar, éstas se confunden con el cielo; el mismo  cielo cuajado de nubes,  que desfila a gran velocidad detrás de un edificio inmóvil, a merced del plástico artificio del cine con la velocidad y el tiempo.  ¿Qué hago yo aquí? La pregunta es enunciada ante la fotografía de Boulevard du Temple (1828) de Daguerre y vuelve al presente en los rótulos escritos sobre una hoja de papel de un viandante que, desde la lejanía de un plano de una ciudad, interpela al espectador… ¿Qué hago yo aquí? Si no fuera el amor el motivo de mi viaje, se dice el narrador,… podría serlo captar las imágenes de todo lo que está en movimiento.

picabia quehagoaqui
Francis Picabia, El ojo cacodilato (1921) Daniel Cuberta, ¿Qué hago yo aquí?

Collage. La memoria es fragmentaria, tal vez sea a través del parpadeo de imágenes que se encaraman, se encabalgan, unas sobre otras, con palabras que las completan, que podamos conseguir construir una imagen de ella. Por ejemplo, tratar de expresar cierto deseo, indefinible, a través de una serie de instantáneas inconexas, que culmina en unos labios-costura-cicatriz en Falta personal sobre los que emerge una frase sobreimpresa:  “mejor haberse callado”.  Collage. Engarzar, estructurar, montar, todas esas imágenes y palabras que nos habitan. Historias que hemos vivido, o que hubiéramos podido vivir. En algunas de las obras más recientes de Daniel Cuberta como Excepciones (2011), Caras (2012) o La historia más triste  ya no es el objeto sino la misma imagen de lo real, capturada muchas veces casi a modo de diario, la que cobra un nuevo sentido. Recordemos las palabras de Duchamp sobre la  Fuente con que iniciamos este texto. Sustituyamos el “objeto encontrado” de la historia del arte por ese poso de lo real capturado por la cámara. No es en este caso el objeto sino la imagen lo que el cineasta dispone de tal forma que su determinación de finalidad desaparece detrás, del nuevo punto de vista; ha encontrado un nuevo pensamiento para esa imagen.

Como el poeta, el cineasta es un fingidor que se vale de todo tipo de materiales que campan a sus anchas en sus imágenes: siluetas de papel que caen desde lo alto de un edificio, piedras que entrechocan, latas que ruedan cuesta abajo, piruletas en sartenes y tortillas en mapas, poemas recitados a través de una voz en off, o insertados sobre las imágenes; impresiones y sobreimpresiones, capturas cotidianas de viajes y paseos, son solo algunas piezas del engranaje audiovisual, del estimulante fingimiento que Daniel Cuberta construye en cada una de sus películas.

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