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Dime quién era Sanchicorrota

Jorge Tur Moltó | España | 2013 | 63 min

¿Es un pájaro, es un avión? No, es la leyenda de Sanchicorrota, un bandolero del siglo XV que robaba a los ricos para dárselo a los pobres. La búsqueda de sus huellas y su memoria perdida, entre la historia y el mito, solo encontrará, y no es poco, pastores, ovejas, cazadores, decorados de cine, una base militar, y el recuerdo doloroso de la historia reciente española olvidada en una cabaña del desierto de las Bardenas de Navarra.

Ficha

Cartel
  • Dirección: Jorge Tur Moltó
  • Guión: Virginia García del Pino, Virginia García del Pino
  • Edición: Virginia García del Pino
  • Fotografía: Jorge Tur Moltó
  • Animación: Neus Escoda (grafismo)
  • Sonido: Jorge Tur Moltó, Lalo Durand
  • Cámara: Jorge Tur Moltó
  • Producción: Jorge Tur Moltó con el apoyo de la Fundación INAAC (Instituto Navarro de las Artes Audiovisuales y la Cinematografía)
  • Productora: Fundación INAAC
  • País: España
  • Año: 2013
  • Duración: 63 min
  • Género: Documental

Festivales y premios


Festivales y Premios

Punto de Vista 2012. Festival Internacional de Cine Documental de Navarra - Ganador  Proyecto X Films
BAFICI 2013.  Festival de Cine Independiente de Buenos Aires - Sección oficial
Documenta Madrid 2013 - Panorama del Documental Español
Transcinema Festival Internacional de No-ficción 2013 - Premio “Memorias y sensibilidades contemporáneas”
Alcances 2013. Muestra Cinematográfica del Atlántico - Mención especial del jurado
Cinespaña Toulouse 2013 - Premio al mejor documental
Doclisboa 2013 - Sección a competición Investigaçiones. 2013; Sección a competición Nuevos Talentos. 2013
Festival de Cine Europeo de Sevilla 2013 - Ciclo en el CAS: “Ese otro cine”
Cineuropa. Santiago de Compostela 2013 - Sección Contraculturas
L’Alternativa. Barcelona 2013 - Sección a competición Panorama
Festival de Cine Español de Tübingen 2013 - Cine Actual
Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay 2014 - Sección Panorama
FIDOCS 2014.Festival Internacional Documentales Santiago Chile - Sección Internacional

Reseñas


Ensayo de tiro en el desierto

Por su particular apuesta por vincular leyenda y presente a través de la sorpresa y el humor, por su capacidad para empatizar con el entorno y sus personajes, y por la enorme confianza del cineasta en encontrar tesoros en la más aislada soledad".

Argumentos ofrecidos por el comité de selección de PROYECTO X FILMS 2012


En 7º de E.G.B. el profesor de dibujo nos enseñó a copiar del natural con la técnica del encajado.  La cosa consistía en lanzar líneas tentativas que se aproximasen a los contornos de la figura, ir afinando los grados de inclinación de esas líneas rectas, ajustar, pulir y, una vez acorralado el modelo, borrar los trazos para que emerja la imagen buscada. Este último paso siempre me resultó antipático, sin duda existía apego por el esbozo, por cada una de las líneas equivocadas que habían servido para encontrar la correcta.

Hay cineastas que prefieren incluir en el montaje los trazos fallidos, que se sienta el borrador, que se conozcan los esfuerzos por aproximarse al objetivo, cineastas que declaran que la búsqueda es la obra.

Jorge Tur está entre ellos y en su última composición no se lo pone fácil ya que el modelo que escoge para su retrato es un fantasma.
 

Tur por el desierto

Así parte el joven inspector Tur en busca de un legendario bandolero que hizo del desierto de las Bardenas su refugio, con la única compañía de su pequeña cámara, siguiendo el impredecible cauce de un río de ovejas, preguntando a todo el que encuentra en su camino, “dime, ¿quién era Sanchicorrota?”
La película avanza fiel al aliento de las escuetas e inspiradoras reglas del juego Proyecto X films: un diario personal en tierras navarras, con la soltura y agilidad de un equipo mínimo, y con decidida voluntad de aventura vital y cinematográfica.

Pronto sabremos que poco o nada se sabe con certeza del mítico forajido, al que se le adjudican todo tipo de peripecias; la más repetida la que asegura que calzaba a su caballo con las herraduras al revés para que las huellas confundieran a sus perseguidores. Ni siquiera hay acuerdo sobre la aureola del mito, ¿ladrón sin escrúpulos o romántico salteador que ayuda a los pobres?,  ¿despiadado criminal o heroico resistente al invasor francés…?
Pero no caigamos en la trampa. El inspector aprende rápido los trucos de su perseguido y nos deja pistas falsas. Seamos precavidos, no sigamos el camino (h)errado. Sanchicorrota fue desde el origen del proyecto ese aparato para cazar leones en las montañas de Escocia, el conocido McGuffin.
Jorge necesitaba una coartada para romper el hielo del desierto y poder establecer contacto con sus moradores, un tema de conversación para invitarlos a entrar en plano y hablar. Y es en esos planos, con fondos cuidadosamente calculados, donde encontramos la verdadera pista para leer mejor la película: más importante que la figura central es todo lo que la envuelve.
 
Perdido en su particular Monument Valley, Jorge recuerda la gran frase al final de El hombre que mató a Liberty Valance: “This is the West, sir. When the legend becomes fact, print the legend". Y Jorge ni caso. A él le interesa otra cosa. Aparca la leyenda y mira hacia otro lado. Tal vez porque, efectivamente, las Bardenas no son el Oeste.

Repetida una y otra vez, por unos y por otros, la no-historia de Sanchicorrota, lo que las palabras dicen se diluye en el paisaje y es el sonido de esas mismas palabras lo que pasa a ser verdaderamente relevante.

Cómo visten, qué cocinan, sobre qué discuten, con qué comercian, qué cantan cuando van solos en el coche… Tur se acerca amablemente a los hombres de este espacio seco, se pone a su lado, y es aquí donde asoman las grandes virtudes del cineasta.

Si un documentalista es un tipo que mira y se extraña, Jorge mejora la ecuación porque en sus películas el extraño es él. Un cineasta que, como ya demostraba en sus anteriores trabajos, posee un don especial para camelar a sus personajes y para encontrar/generar humor en el terreno más inerte.
Tal es su capacidad de sonsacar que, de habérselo propuesto, hubiese sido capaz de conseguir testimonios esenciales de las piedras del lugar o de las montañas que con tanto placer filma, esas montañas que, según todos los indicios, son dinosaurios escondidos debajo de una sábana.


 “La realidad no suele tener gracia

Comentario de un comerciante en Dime quién era Sanchicorrota

El gran acierto de Tur es saber detectar lo elocuente. Lo que para muchos hubiesen sido anécdotas de rodaje, material hilarante para un making of, aquí pasan a ser secuencias centrales. Ahí están las impagables conversaciones en off del documentalista con sus protagonistas mientras graba tomas de recurso (“…detalles extractos y abstractos”),  o la entrevista interrumpida abruptamente por un reto fuera de campo que se interpone (“Ahora mismo si quieres lo apostamos. Cógete el reloj que lo voy a hacer, cagüendiez”), momento sublime que supera al propio entrevistador cuya risa nerviosa queda registrada en el micrófono de la cámara y respetada en el montaje. Nuevas evidencias de la utilidad del borrador.

No es de extrañar que un ojo atento como el de Jorge sepa reaccionar ante el más leve destello en el horizonte.

Entre los tesoros encontrados: un avión supersónico que sobrevuela a unos mochileros (en un espectacular plano que prueba la pericia del operador con la handycam), unas ovejas que se disputan el primer plano, un vigilante nocturno de decorados,  jotas de la tierra con acompañamiento de aviones de combate, una deliciosa pieza para cencerros a cuatro manos, y unas calaveras…
Unos restos humanos que provocan un giro inesperado que orienta la película hacia un misterio tangible, hacia un delito con cuerpo y, por último, al testimonio de un recuerdo en primera persona, la historia de un agravio lejano que aún duele en la memoria.

Y es aquí donde los múltiples trazos a mano alzada se aproximan a una forma concreta y creemos deducir el sentido de una de las corrientes subterráneas de la película; una corriente que nos ha llevado de lo legendario a lo vivido, de la memoria perdida en el desierto a la memoria encarnada, del personaje contado de unos a otros durante siglos a la persona que se cuenta a sí misma en presente.

Y una vez más la desasosegante certeza de que también ese recuerdo vivo pronto será viento.
El mismo viento que sopla incesante en cada plano y que tal vez sea, finalmente, el tema central de la película de Jorge Tur.

Félix Piñuela (miembro del comité de selección proyecto X films 2012)

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